Una discusión crucial
Debate sobre el futuro laboral en la UCEMA: "Sin reforma sindical no habrá trabajo genuino", sostuvo Peretta
El titular del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos cuestionó la concentración de poder en las estructuras gremiales y reclamó mayor libertad de elección para los trabajadores. Durante una exposición en la UCEMA, también alertó sobre el impacto de la inteligencia artificial y la precarización laboral.
17 de Octubre de 2026
El sindicalismo argentino necesita una transformación profunda para adaptarse a los cambios tecnológicos y a las nuevas condiciones del mercado laboral. Esa fue una de las principales definiciones de Marcelo Peretta, titular del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB), durante su exposición en la Universidad del CEMA (UCEMA), donde planteó la necesidad de avanzar hacia un modelo gremial con mayor competencia, libertad de elección y capacidad para generar oportunidades laborales.
En el marco de la actividad “Pautas para crear trabajo: Reformas, IA y mercado laboral”, realizada el jueves 15 de octubre, Peretta sostuvo que las organizaciones sindicales no pueden limitarse a administrar conflictos, negociar paritarias o gestionar obras sociales, sino que deben contribuir a preservar el empleo, mejorar las competencias profesionales y facilitar la adaptación de los trabajadores a las nuevas tecnologías.
“El sindicato del futuro no puede vivir solamente de administrar conflictos. Debe contribuir a crear oportunidades”, afirmó el dirigente, quien consideró que la modernización laboral debe contemplar tanto la competitividad empresarial como la protección de los derechos de los trabajadores.
El encuentro reunió a representantes de distintos ámbitos para debatir sobre las reformas laborales, la presión impositiva y los efectos de la inteligencia artificial sobre el empleo. También participaron el juez Leonardo Bloise, la politóloga Gretel Ledo y el economista Fausto Spotorno, con la coordinación y el cierre de la ex canciller Diana Mondino.
Críticas al modelo sindical y a la pérdida de empleo
Durante su conferencia, titulada “¿Para qué sirve un sindicato en 2026?”, Peretta cuestionó el funcionamiento de buena parte de las estructuras gremiales argentinas y sostuvo que el sistema actual presenta problemas de representación, concentración de poder y falta de renovación.
El dirigente aseguró que existen alrededor de 3.300 organizaciones gremiales, pero consideró que las decisiones más importantes permanecen concentradas en unas 500 estructuras tradicionales. En ese sentido, cuestionó las prácticas que, según denunció, restringen la competencia entre sindicatos y dificultan que los trabajadores puedan elegir libremente quién los representa.
Peretta también vinculó la crisis del mercado laboral con la pérdida de puestos registrados y las dificultades que enfrentan las pequeñas empresas para contratar personal. Según las cifras que presentó durante su exposición, entre 2024 y 2026 se perdieron 370.000 empleos registrados, mientras millones de argentinos dependen de trabajos informales o changas para sostener sus ingresos.
“Eso no es modernización laboral, es una catástrofe”, advirtió al referirse a la evolución del empleo.
En su diagnóstico, el dirigente consideró que tanto el sector empresario como el sindicalismo y la dirigencia política deben asumir responsabilidades por las dificultades estructurales del mercado laboral. También reclamó mayor preparación de los representantes gremiales y cuestionó las prácticas que, a su entender, convierten la representación de los trabajadores en un sistema de privilegios.
Libertad sindical y competencia por los afiliados
Uno de los ejes centrales de su planteo fue la necesidad de modificar las reglas de representación sindical. Peretta sostuvo que la libertad de asociación reconocida por el artículo 14 bis de la Constitución Nacional debe traducirse en posibilidades concretas para que los trabajadores elijan qué organización representa mejor sus intereses.
En esa línea, cuestionó el sistema de personería gremial cuando funciona como una barrera para la competencia y reclamó una reforma que permita a las organizaciones demostrar su utilidad a través de los servicios que ofrecen, los resultados de sus negociaciones y la defensa efectiva de sus afiliados.
El dirigente resumió su propuesta mediante dos modelos contrapuestos: las “tres P” —personería, plata y patota—, que identificó con las prácticas que busca dejar atrás, y las “tres C” —competir, conquistar y conciliar—, que presentó como las bases de un nuevo sindicalismo.
“Competir por representar mejor. Conquistar afiliados mediante servicios, salarios, capacitación y resultados. Y conciliar los intereses del trabajador con la supervivencia y el crecimiento de la empresa”, explicó.
Peretta aclaró que su propuesta no supone abandonar la defensa de los derechos laborales ni renunciar a los conflictos cuando sean necesarios, sino incorporar estrategias de negociación que permitan alcanzar acuerdos duraderos.
“El buen sindicato no es el que más paros hace, es el que contribuye a que las empresas crezcan y consigue que sus trabajadores progresen”, sostuvo.
Inteligencia artificial, plataformas digitales y precarización
La incorporación de nuevas tecnologías al mundo laboral también ocupó un lugar destacado en la exposición. Peretta advirtió que la inteligencia artificial y la automatización obligan a las organizaciones sindicales a anticiparse a los cambios, promover la capacitación y colaborar para evitar que los trabajadores queden desplazados sin alternativas de inserción laboral.
El dirigente puso especial énfasis en la situación de quienes trabajan para plataformas digitales de reparto y otros servicios, al considerar que existe una contradicción entre el desarrollo tecnológico de esas empresas y las condiciones laborales de una parte de sus trabajadores.
“Es increíble cómo el sector más beneficiado de las aplicaciones tecnológicas tiene los trabajadores más precarizados”, cuestionó, al reclamar que se garantice el cumplimiento de la legislación argentina y se habiliten mecanismos efectivos de organización sindical para esas actividades.
Asimismo, señaló que la innovación no debe utilizarse como justificación para desconocer relaciones laborales ni impedir que los trabajadores se organicen. Para Peretta, la modernización tecnológica debe traducirse en mayor productividad y mejores condiciones de vida, en lugar de profundizar la inestabilidad laboral.
En ese marco, defendió la negociación colectiva y los convenios como herramientas para proteger los ingresos y las condiciones de trabajo, y cuestionó las propuestas que, según su mirada, reducen la protección laboral sin garantizar una mayor creación de puestos genuinos.
“No alcanza con abaratar el despido si no conseguimos que sea conveniente contratar”, afirmó.
Empresas competitivas y trabajadores protegidos
Peretta también rechazó la idea de que la defensa de los trabajadores y el crecimiento empresarial sean objetivos incompatibles. Por el contrario, sostuvo que la generación de empleo requiere empresas capaces de invertir y competir, trabajadores con oportunidades de capacitación y sindicatos preparados para negociar y representar a sus afiliados.
Como parte de esa visión, mencionó la Confederación de Trabajadores y Empleadores (CTE), organización que impulsa una articulación entre ambos sectores.
El dirigente planteó que las reformas laborales deben contemplar las nuevas profesiones, la transformación de las actividades productivas y las necesidades de quienes buscan su primer empleo. A su entender, los cambios normativos serán insuficientes si no se acompañan de una reforma sindical que amplíe la libertad de representación y reduzca las barreras para competir.
También cuestionó el rechazo generalizado a las organizaciones gremiales y defendió su papel en la negociación de salarios y condiciones laborales, aunque insistió en que deben demostrar su utilidad y abandonar las prácticas que considera perjudiciales para los trabajadores.
Del sindicalismo de 1945 al desafío de 2045
Hacia el cierre de su exposición, Peretta planteó que el sindicalismo debe abandonar estructuras que considera ancladas en el pasado y prepararse para un mercado laboral atravesado por la digitalización, la inteligencia artificial y nuevas formas de contratación.
“Si la actividad económica cambió. Si las profesiones cambiaron. Si la tecnología cambió. ¿Por qué la representación sindical debería permanecer anclada en 1945?”, preguntó.
La propuesta, que también forma parte de su libro El derecho a elegir tu sindicato, apunta a promover organizaciones con mayor capacidad de adaptación, competencia y transparencia, sin abandonar la negociación colectiva ni la protección de los derechos laborales.
El dirigente concluyó con una advertencia sobre el vínculo entre las reglas de representación y la generación de empleo: “Sin empresas no hay empleo. Sin trabajadores no hay producción. Sin competencia no hay libertad. Y sin libertad sindical no hay modernización laboral”.
Su planteo dejó en el centro del debate una discusión que atraviesa al mercado laboral argentino: cómo adaptar las relaciones de trabajo a los cambios tecnológicos y productivos sin profundizar la precarización, y qué reformas necesita el sindicalismo para sostener su representatividad en las próximas décadas.
