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Miércoles 26 de Agosto de 2026

Jefe de Gobierno, deuda eterna

El sueño del subte se vuelve un agujero negro: Jorge Macri entierra millones en vías que no llevan a nada.

Con el verso del circuito circular, el primo del ex presidente hipoteca la Ciudad para que los vecinos del sur sigan esperando el subte mientras los trambuses hacen de consuelo.

26 de Agosto de 2026

Jorge Macri acaba de descubrir que prometer la Línea F suena bonito en los spots, pero que ejecutarla cuesta plata de verdad. Así que, como todo buen macro gestiona recursos ajenos, decidió que lo mejor era gastar millones de dólares en completar un loop del Premetro que nadie pidió y que no soluciona el problema de fondo: que el sur de la Ciudad sigue siendo el primo pobre del transporte porteño.

La licitación se cocinó en 2024, se adjudicó en enero de 2025 a una unión transitoria de empresas con nombres que parecen salidos de un juego de Scrabble (LX Argentina y Xapor) y ahora los vecinos de Villa Soldati, Lugano y Riachuelo tienen la fortuna de ver cómo se construyen 850 metros de vías y catenarias para que los premetros puedan dar vueltas en círculo sin tener que bajar en una terminal. Qué alivio. Porque lo que realmente necesitaba la Comuna 8 no era un subte que la conecte con el centro en 20 minutos, sino poder mirar cómo los vagones dan vueltas como un auto fantasma en una plaza seca.

Macri, con la sutileza de un martillazo, nos viene a contar que esta obra estaba en los planes originales de 1987 y que hasta Menem y los Kirchner lo pensaron. Pero claro, si nadie lo hizo en casi 40 años, debe ser porque era una idea genial y no porque fuera un gasto innecesario con retorno social nulo. El "loop" suena a revolución tecnológica, pero en criollo es hacer que un tranvía lento que ya existe pueda ir en círculo, como si la solución al transporte fuera un juego de la vieja.

Mientras el PRO se llena la boca hablando de modernidad, el sur porteño sigue esperando que la Línea E no sea el único subte que los acerque a la Civilización. Este gobierno porteño, que se las da de tecnócrata, le dice a los vecinos: "Tomen, un premeterío circular, y encima les arreglamos las veredas". Porque nada grita más "progreso" que repavimentar alrededor de un sistema de transporte que en los 80 ya era obsoleto.

La señalización nueva, los paradores recuperados, los puntos de ascenso y descenso flamantes: todo suena a inversión en serio hasta que uno se acuerda que el Premetro tiene la velocidad crucero de un carrito de supermercado con una rueda chueca. Pero ojo, la plata está, los contratos están, y la deuda en dólares también. Porque Jorge, que aprendió de su primo Mauricio que los números se arreglan con voluntad y no con caja, decidió que esta obra se pague con el futuro de los porteños.

Al final, el mensaje es claro: el sur puede esperar, los sueños de subte son para las zonas chetas, y el circular del Premetro es el espejismo perfecto para que no pregunten por la Línea F. Porque mientras los vecinos de Belgrano y Palermo tienen subtes que los dejan en la puerta del trabajo, en Soldati les dan una vuelta turística en un tranvía con olor a humedad. Eso sí, con nueva catenaria.

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