Tensión en barrios
Entre ollas y gorras, Jorge Macri elige controlar la comida antes que darla en La Paternal
Vecinos denuncian hostigamiento policial en La Paternal por asistir a familias en la calle, mientras crecen las críticas al enfoque social del Gobierno porteño.
24 de Abril de 2026
La escena no es nueva pero cada vez resulta más incómoda para el relato oficial. En el barrio de La Paternal, vecinos organizados aseguran que efectivos de la Policía de la Ciudad comenzaron a intervenir en ollas populares destinadas a chicos y familias en situación de calle, en un contexto donde la asistencia estatal aparece, como mínimo, desdibujada.
¿Cuál es el "delito" que están haciendo los vecinos en Paternal? Darle de comer a los pibes que el Gobierno acaba de tirar a la calle.
— Vanina Biasi (@vaninabiasi) April 23, 2026
La policía de @JorgeMacri ahora persigue hasta las ollas populares de los vecinos. Son fachos y son cobardes. La crueldad es el único programa… pic.twitter.com/YMBXHHPPWd
Según denuncias que circularon en redes y entre organizaciones barriales, el conflicto se desató cuando grupos de vecinos intentaban repartir comida a menores que quedaron fuera del sistema de contención. La respuesta, afirman, fue la presencia policial y un control que, lejos de resolver el problema de fondo, puso el foco en quienes intentan paliarlo.
El dato no pasa desapercibido en un distrito que históricamente se jactó de su capacidad de gestión. Bajo la conducción de Jorge Macri, la Ciudad enfrenta ahora cuestionamientos por el tratamiento de la emergencia social, con críticas que apuntan a un esquema que prioriza el orden en la superficie mientras deja grietas visibles en lo estructural.
En ese marco, la imagen de patrulleros alrededor de una olla popular funciona como síntesis incómoda. No hay delito tipificado en repartir comida, pero sí hay una señal política en decidir qué se controla y qué se deja avanzar. Y ahí es donde aparecen las lecturas más filosas, que interpretan estas intervenciones como un intento de disciplinar la escena social antes que de resolverla.
Mientras tanto, las familias siguen ahí, en la calle, y los vecinos también. Unos tratando de sobrevivir, otros intentando dar una mano. En el medio, un Estado que, al menos en este episodio, parece más enfocado en marcar presencia que en garantizar respuestas.
