Segundo round en 40 días
Le sacuden el avispero a Julio Alak y exigen paritarias urgentes porque la inflación ya licuó el poder adquisitivo de los municipales
UPCN volvió a reclamar paritarias urgentes en La Plata tras semanas sin respuesta y con salarios que pierden frente a la inflación
24 de Abril de 2026
El conflicto salarial en La Plata volvió a escalar cuando el gremio UPCN le pidió al intendente Julio Alak la reapertura urgente de paritarias, en un escenario donde los trabajadores aseguran que los sueldos ya no alcanzan para sostener el día a día. La nota formal, firmada por Gustavo Pérez, reitera un reclamo que ya había sido planteado semanas atrás y que, hasta ahora, duerme en algún cajón del Palacio Municipal.
La insistencia sindical no es caprichosa. Es el segundo pedido en apenas cuarenta días y llega después de un silencio oficial que empieza a ser más elocuente que cualquier discurso. Mientras desde el municipio se repiten números que suenan bien en una planilla, en la calle la cuenta es otra y se hace con precios que no paran de subir.
UPCN advierte que la pérdida del poder adquisitivo es concreta y diaria. Habla de salarios que quedaron desfasados frente a la inflación y exige una actualización inmediata. El planteo es directo, sin vueltas, porque la realidad tampoco las tiene. El último aumento fue en enero, un diez por ciento que hoy parece más un gesto simbólico que una solución real.
En paralelo, Alak eligió mostrarse satisfecho con su gestión salarial. En la apertura de sesiones aseguró que los sueldos municipales se sextuplicaron desde su llegada y que hubo una suba acumulada del 248 por ciento, incluso por encima de la inflación. El problema es que ese relato de abundancia no logra convencer a quienes tienen que hacer rendir el sueldo hasta fin de mes. La diferencia entre el discurso y el bolsillo empieza a ser demasiado evidente como para sostenerla sin costos políticos.
El promedio salarial de 877 mil pesos que exhibe el intendente suena más a promedio estadístico que a referencia real del trabajador municipal. En la práctica, muchos empleados siguen lejos de ese número y dependen de una recomposición que no llega. La promesa de avanzar de forma progresiva queda, por ahora, en el terreno de las intenciones.
En ese contexto, la falta de convocatoria a paritarias no solo agrava el conflicto, también deja expuesta una estrategia que parece apostar a estirar los tiempos. Mientras tanto, los gremios vuelven a la carga y los trabajadores quedan en el medio, atrapados entre cifras optimistas y una realidad que no cierra ni con calculadora.
