Con la caja prolija, pero las calles calientes
Entre superávits, roscas y retiros del recinto, Alak acomodó el tablero para jugar al gobernador
El intendente platense consiguió aprobar los números de 2025 después de semanas de maniobras, demoras y negociaciones. La oposición apuntó contra la subejecución en Seguridad y el oficialismo ya empezó a jugar al “operativo sucesión” de Axel Kicillof.
25 de Mayo de 2026
Julio Alak logró finalmente sacarse de encima una rendición de cuentas que venía haciendo más ruido que tranquilidad dentro del Concejo Deliberante platense. Después de semanas de tironeos, expedientes demorados y reuniones de pasillo que parecían más una mesa chica peronista que una discusión administrativa, el oficialismo consiguió aprobar los números de 2025 con ayuda de los tres unibloques y dejó expuesta una postal demasiado conocida en la política bonaerense. Cuando hay que blindar gestión, siempre aparece algún salvavidas legislativo dispuesto a levantar la mano.
La rendición llegó tarde, algo que el Ejecutivo intentó surfear con la naturalidad de quien cree que las normas son apenas una sugerencia administrativa. La Ley Orgánica de las Municipalidades exige presentarla antes del 31 de marzo, pero en La Plata el calendario parece funcionar con huso horario propio. Mientras desde La Libertad Avanza y el PRO denunciaban irregularidades y cuestionaban la demora, el expediente dormitaba en Hacienda como si el problema fuese el exceso de trabajo y no la falta de prolijidad política.
El dato que más ruido hizo fue el de Seguridad. Según denunciaron Guillermo Bardón y Juan Pablo Allan, el municipio dejó sin ejecutar cerca de dos mil millones de pesos en un distrito donde la inseguridad ya dejó de ser sensación para convertirse en rutina. En cualquier barrio platense hay vecinos que viven mirando de reojo la moto que frena o el auto que desacelera demasiado, pero para el alakismo parece que la prioridad estaba en otro lado. Después llegan los discursos solemnes sobre “la preocupación por los vecinos” mientras la caja duerme intacta en algún escritorio municipal.
El oficialismo festejó el superávit de 3900 millones como si hubiese descubierto la fórmula de la administración suiza, aunque parte de la oposición recordó algo bastante básico. Guardar plata mientras faltan respuestas en Seguridad no siempre es sinónimo de buena gestión. A veces es apenas la versión burocrática de esconder la pelota abajo de la cama.
La sesión también dejó una escena que resume bastante bien el clima político actual. Cuando la camporista Josefina Bolis salió a convertir la rendición municipal en una asamblea anti Milei, libertarios y macristas abandonaron el recinto. La escena tuvo algo de teatro de cooperativa política. Unos usando la inseguridad para golpear al municipio y otros intentando transformar cualquier debate en una tribuna nacional contra Javier Milei, incluso cuando se discutían números locales.
Detrás de toda esta ingeniería legislativa aparece el verdadero partido que ya empezó a jugarse dentro del peronismo bonaerense. Alak no solamente quería aprobar cuentas. También necesitaba mostrar volumen político y capacidad de control en La Plata mientras el oficialismo provincial empieza a devorarse a sí mismo pensando en la sucesión de Axel Kicillof.
Porque mientras la gestión intenta vender obras junto a AUBASA y fotos institucionales con funcionarios provinciales, en el fondo ya se escucha la vieja música del peronismo territorial. Nadie habla oficialmente de candidaturas, pero todos operan como si faltaran tres semanas para el cierre de listas. Alak sueña con volver a instalarse como figura provincial mientras La Cámpora pretende quedarse con la lapicera y los intendentes del conurbano hacen fila para medir quién tiene más peso específico.
La escena tiene algo de remake infinita. Los mismos apellidos, las mismas roscas, los mismos acuerdos de supervivencia y la misma épica de “frenar a la derecha” mientras los vecinos siguen esperando respuestas concretas para problemas bastante menos filosóficos, como salir a la calle sin miedo o no romper el auto en una avenida detonada.
En La Plata ya empezó el 2027 aunque todavía no terminó de cerrarse el balance del 2025. Y en el medio, como suele pasar en la política argentina, las prioridades reales quedaron atrapadas entre expedientes, operaciones y dirigentes que hablan de futuro mientras administran el presente con piloto automático.
