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Martes 25 de Agosto de 2026

Desorden

Jorge Macri bajo la lupa por otro corte en Humboldt: una productora volvió a ocupar la calle sin exhibir permisos

Vecinos denunciaron que una productora audiovisual interrumpió nuevamente la circulación en Humboldt al 1500 para realizar un rodaje. Según el reclamo, no hubo información clara sobre la habilitación y sería la décima intervención de este tipo durante el año.

25 de Agosto de 2026

La productora audiovisual repitió esta semana la coreografía que ya se volvió rutina en el norte porteño. Cortaron Humboldt al 1500 sin cartel que indique habilitación, sin aviso previo que alcance a más de tres cuadras, y con la misma naturalidad con la que se sacan el saco al llegar a la oficina. Los vecinos, que todavía no superaron el aumentazo del estacionamiento medido, se encontraron con el asfalto vedado y un par de operarios que, ante la mínima pregunta, respondieron con el manual del patrón de estancia: tono seco, mirada de costado y la certeza de que ellos estaban primero.

No es un hecho aislado. Es la décima vez en lo que va del año que esta misma productora monta su puesta en escena en calles porteñas, y en cada oportunidad el libreto es calcado. Nadie exhibe el permiso expedido por el Ministerio de Espacio Público, nadie ofrece una explicación que no suene a trámite inventado, y sin embargo los móviles, los focos y las vallas ocupan la calzada como si el Código de Tránsito fuera un sugerencia. El mensaje implícito es claro: el rodaje vale más que el derecho a estacionar, y el vecino que osa reclamar se convierte en un extra molesto.

El problema no es el cine, ni siquiera la producción en sí. El problema es la recurrencia, la impunidad con la que se repite el operativo y la certeza de que la gestión del jefe de gobierno porteño mira para otro lado. Porque si un ciudadano común deja el auto en doble filra cinco minutos, la grúa aparece como por arte de magia, pero si una productora clausura media cuadra sin papeles, el Estado se convierte en un espectador atento. La lógica parece ser: si tiene presupuesto, tiene permiso; si no, tiene multa.

Lo más grotesco es que el rodaje de ficción se come la realidad de quienes viven, trabajan o simplemente quieren bajar a comprar pan en esa zona. Los operarios, lejos de pedir disculpas o dar indicaciones claras, apuran a los conductores como si fueran barrabravas reclamando la popular. El gesto de "corré, boludo" ya no es una excepción, es parte del protocolo no escrito de una industria que se siente con derecho de piso sobre el espacio público.

El gobierno porteño, que tan rápido se llena la boca con el orden y la seguridad, debería explicar por qué esta productora acumula cortes como sellos de colección sin que nadie le haya puesto un freno. O quizás ya lo hizo: en la ciudad de los negocios, el que produce mueve la ficha, y el vecino sólo queda para la foto del reclamo en redes sociales.

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