Una designación bajo la lupa
El nuevo jefe policial de la Región Atlántica llega con un antecedente incómodo: fue desplazado tras el caso Barrientos
Dante Pérez Bianchi quedó al frente de una estructura clave para Mar del Plata después de una extensa carrera en Investigaciones. Su conducción de la DDI La Matanza terminó atravesada en 2023 por una pesquisa cuestionada, una detención luego debilitada y denuncias de violencia contra un sospechoso.
23 de Agosto de 2026
La llegada de Dante Edmundo Pérez Bianchi a la conducción policial de la Región Atlántica obliga a mirar algo más que el anuncio de un nuevo nombre. El comisario mayor acumula una extensa trayectoria dentro de Investigaciones, pero también carga con un episodio que marcó su carrera: su desplazamiento de la DDI La Matanza durante la crisis por la investigación del asesinato del colectivero Daniel Barrientos.
En aquel expediente fue detenido Alex Barone como sospechoso del homicidio. Después aparecieron elementos que debilitaron seriamente esa hipótesis, incluido un registro que ubicaba al vehículo investigado frente al domicilio durante el horario relevante, y Barone recuperó la libertad. El propio detenido denunció además que había sido golpeado para obtener una confesión.
En medio de aquella crisis, Pérez Bianchi fue apartado de la conducción de Investigaciones de La Matanza y la pesquisa pasó a Homicidios de La Plata. El informe aclara correctamente que no existen elementos públicos suficientes para atribuirle personalmente los presuntos apremios ni consta una condena penal o sanción disciplinaria por ese episodio. Pero también remarca que era el máximo responsable de la DDI cuando la investigación terminó severamente cuestionada.
Ese antecedente cobra otro peso ahora porque el nuevo cargo supone responsabilidades mucho más amplias que dirigir una DDI. Pérez Bianchi construyó buena parte de su carrera en estructuras dedicadas a actuar después de cometido el delito, con allanamientos, detenciones, análisis criminal, homicidios, entraderas y búsqueda de prófugos.
Una Superintendencia territorial, en cambio, debe responder también por prevención, patrullaje, comisarías, móviles, personal, cobertura nocturna, logística y tiempos de respuesta. El propio informe advierte que ese salto desde un perfil predominantemente investigativo hacia la conducción preventiva será uno de los aspectos centrales para evaluar.
Por eso, en Mar del Plata y la Región Atlántica el interrogante no debería quedar reducido a su currículum ni a los respaldos internos que recibió posteriormente. La pregunta es qué resultados producirá una conducción que llega con un antecedente institucional delicado y con experiencia concentrada, principalmente, en investigar delitos ya consumados.
El parámetro será bastante más concreto que cualquier ceremonia de asunción: homicidios, entraderas, robos de autos y motos, presencia policial nocturna, móviles disponibles, tiempos del 911 y esclarecimiento de hechos violentos. Esos son justamente los indicadores que el relevamiento propone utilizar para determinar si existe una mejora real o solamente otro cambio de nombres en la cúpula policial.
