La otra cara
Jorge Macri gobierna CABA como si fuera un country, pero los sin techo no usan visera
Medio millón de porteños vive en emergencia habitacional mientras el PRO defiende el negocio inmobiliario con uñas y decretos.
22 de Junio de 2026
La Ciudad de Buenos Aires presume vitrinas de Palermo y oficinas en Puerto Madero, pero debajo del maquillaje urbano se pudre una estadística que ningún algoritmo de marketing político puede disimular. María Eva Koutsovitis, con la paciencia de quien lleva años acumulando expedientes, destapó la olla a presión: más de 500 mil personas en emergencia habitacional dentro del distrito que tiene el presupuesto per cápita más alto de toda la Argentina. No es un problema de falta de plata, es un problema de prioridades y de negociados.
"Una ciudad con uno de los mayores presupuestos de la región tiene a más de medio millón de personas en emergencia habitacional". María Eva Koutsovitis expone las consecuencias de la corrupción inmobiliaria y los desalojos ilegales de Jorge Macri en CABA pic.twitter.com/qO3rMtoZmb
— Revista Cítrica (@revistacitrica) June 22, 2026
Jorge Macri, primo del ingeniero de los helicópteros, recibió la jefatura de gobierno como si le hubieran regalado un departamento en Puerto Madero. Pero su gestión en materia de vivienda es un manual de cómo convertir el derecho a un techo en un lujo de unos pocos. Mientras la Ciudad se llena de torres de lujo para extranjeros y fideicomisos sospechosos, los desalojos ilegales se multiplican con la complicidad de una policía que actúa como fuerza de choque inmobiliaria. No hay metro cuadrado que no esté bajo la lupa del negocio, y el que estorba, vuela.
Koutsovitis no inventa nada, solo pone números y nombres. Habla de corrupción inmobiliaria, de terrenos que cambian de manos con rapidez sospechosa, de expedientes que se frenan o se aceleran según el apellido del dueño. Y detrás de cada desalojo, una familia que termina en la calle mientras el gobierno porteño se lava las manos con el verso de la "reactivación urbana". Reactivación para los de siempre, porque a los de abajo les reactivan la angustia.
El PRO aprendió bien la lección de los noventa: el Estado no debe meterse, pero sí debe allanar cuando el mercado lo pide. Jorge Macri aplica esa doctrina con la sutileza de una topadora. La Ciudad se parece cada vez más a un shopping de alto standing con villas escondidas detrás de los carteles de "se vende". Y mientras el jefe de gobierno posa para las fotos en obras faraónicas, abajo hay gente que duerme en lo de un familiar o directamente en la calle, esperando que alguien les devuelva la dignidad que este gobierno les quitó por decreto.
