Ahorro cancelado
Jorge Macri le saca el descuento al subte y los trabajadores pagan el costo de su silencio administrativo
Sin decreto, sin aviso, sin vergüenza: la Ciudad le quitó de un plumazo el 50 por ciento de descuento a los usuarios del subte que combinan con tren.
7 de Agosto de 2026
La noticia no llegó con bombos ni platillos. No hubo cadena nacional, ni conferencia de prensa, ni siquiera un tuit a las apuradas. El gobierno porteño simplemente apagó el descuento del 50 por ciento en la Red SUBE para quienes toman el subte después de usar el tren, y los trabajadores se enteraron cuando la máquina les escupió un saldo que no esperaban. Así, sin aviso, como quien cambia el precio del pan en la góndola y espera que nadie se dé cuenta.
?Sin ningún tipo de anuncio oficial, el gobierno porteño dejó de implementar el descuento del 50% en la Red SUBE cuando tomas el subte
— Martín Suárez (@MDSuarez) August 7, 2026
Ahora tras utilizar un primer medio como el tren te cobran la totalidad del viaje que es $1.684
Otro atentado al bolsillo del trabajador pic.twitter.com/7m7bkeKnUW
El costo del viaje combinado trepó a 1.684 pesos en su totalidad, una cifra que para cualquier bolsillo asalariado duele, pero que para el bolsillo de Jorge Macri es apenas el vuelto que deja en el bar de Puerto Madero mientras conversa con sus amigos del PRO sobre lo lindo que es gobernar sin rendir cuentas. Porque lo notable de esta medida no es solo el monto, sino la metodología: cero anuncios, cero explicaciones, cero debate. El descuento murió por inanición burocrática, como tantas otras promesas que el PRO dejó morir en el cajón del olvido.
Los usuarios que dependen de esa combinación para llegar a sus trabajos, esos que madrugan y se apiñan en vagones con olor a humanidad cansada, ahora tienen que rascarse el bolsillo más hondo. Pagar un subte a precio pleno después de ya haber soltado la moneda en el tren es un castigo doble, una suerte de peaje al esfuerzo diario que Macri y su equipo decidieron eliminar sin siquiera el decoro de dar la cara. Porque si algo caracteriza a este gobierno porteño es esa costumbre de operar en las sombras, como si los problemas de la gente se resolvieran con el simple truco de no mencionarlos.
El descuento del 50 por ciento no era un lujo, era una mínima resignación del Estado ante la evidencia de que moverse en Buenos Aires es caro, incómodo y cada vez más hostil para el que no tiene auto propio ni chofer a disposición. Pero claro, quienes toman subte no son exactamente el electorado que le preocupa a Macri cuando mira las encuestas. Su política de transporte tiene el mismo cuidado que un remisero apurado con el cambio: si sobra algo, mejor que sobre en la caja del que maneja. El PRO sigue demostrando que su concepto de eficiencia es hacer más caro lo que ya era difícil, y su idea de modernidad es gestionar por ausencia.
Mientras la Ciudad acumula carteles de "obras en marcha" que nunca terminan y peatonales que se inauguran con bombos pero se olvidan al otro día, el trabajador común hace cuentas en la boletería y descubre que su salario rinde un poco menos. Porque esto no es un error de sistema, no es un bug informático que van a corregir en la próxima actualización. Es una decisión política tomada en voz baja, con la complicidad del silencio y la certeza de que, en este país, al pobre siempre se le puede apretar un poquito más la tuerca sin que nadie arme un escándalo.
Y así, sin el estruendo de una medida anunciada, Jorge Macri le cobró al bolsillo de los laburantes el costo de su propia inacción. Porque gobernar para él parece ser eso: esperar que el tiempo pase, que las cámaras se alejen y que el próximo escándalo tape el anterior. Pero los que viajan todos los días saben que el subte no perdona, y tampoco olvida.
