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Jueves 26 de Febrero de 2026

Interna caliente

Jorge Macri negocia poder en minoría y la Legislatura le factura la debilidad política

Con un oficialismo golpeado y sin músculo parlamentario propio, el jefe de Gobierno porteño queda rehén de la rosca, los vetos y los operadores mientras la oposición se disputa las comisiones clave.

25 de Febrero de 2026

La escena es bastante elocuente: un jefe de Gobierno que asumió prometiendo orden y conducción política, pero que hoy arranca el año legislativo con una fragilidad inédita y obligado a negociar hasta el aire que respira en la Legislatura porteña. La oposición, lejos de temerle, presiona para quedarse con las comisiones estratégicas mientras el PRO analiza demandas como si estuviera administrando daños, no liderando una mayoría.

En la antesala de la apertura de sesiones, el tablero deja a Jorge Macri en una posición incómoda: no conduce la agenda, la corre de atrás. El peronismo con 20 legisladores, La Libertad Avanza con 13 y el propio PRO con apenas 11 bancas configuran una ecuación donde el oficialismo dejó de ser ordenador y pasó a ser un actor más dentro de una negociación áspera. Traducido al lenguaje político criollo: el jefe de Gobierno que debía manejar la botonera institucional hoy discute casillero por casillero como si estuviera en minoría estructural.

La señal más cruda llegó desde los libertarios, que directamente vetaron a un candidato impulsado por Jorge Macri para la vicepresidencia de la Legislatura. Un gesto político que, en clave real, equivale a marcarle la cancha al Ejecutivo porteño y exhibir que su margen de maniobra es mucho menor al que intenta proyectar. La famosa “luna de miel” duró menos que un verano porteño: la alianza táctica se volvió una pulseada por poder real.

Las reuniones bilaterales entre autoridades legislativas y bloques opositores, peronismo, LLA y el larretismo reciclado bajo Confianza y Desarrollo, muestran otro síntoma: el PRO escucha, toma nota y concede terreno. Nada más lejano a la imagen de conducción firme que intentó instalar Jorge Macri desde su llegada a la Ciudad. La discusión por la proporcionalidad política y la diversidad de género en las comisiones no es sólo reglamentaria, es la excusa formal de una disputa por control institucional que el oficialismo ya no monopoliza.

El dato que irrita a varios bloques es que la UCR retenga comisiones clave como Justicia, Junta de Ética, Presupuesto y Planeamiento Urbano pese a no haber superado el umbral mínimo electoral. Una anomalía política que ahora se discute con crudeza porque el oficialismo perdió capacidad de ordenar el esquema interno. Cuando el poder se debilita, hasta las reglas que antes nadie cuestionaba pasan a ser parte de la negociación.

Mientras tanto, en los pasillos legislativos vuelve a aparecer el clásico actor de la rosca porteña: Daniel Angelici, señalado como articulador central para acercar posiciones entre peronistas, libertarios y el macrismo. Es decir, acuerdos que se cocinan más fuera que dentro del recinto, replicando la lógica que permitió aprobar el presupuesto en diciembre. La política paralela como método de supervivencia.

La paradoja es evidente: Jorge Macri llegó a la jefatura de Gobierno con el sello del aparato político del PRO, pero hoy su esquema depende de equilibrios difusos, operadores y negociaciones constantes para sostener gobernabilidad. La oposición huele debilidad y actúa en consecuencia, disputando Presupuesto, Asuntos Constitucionales, Desarrollo Económico, Seguridad y Planeamiento Urbano, las verdaderas cajas de decisión institucional.

 

En definitiva, la Legislatura porteña dejó de ser una escribanía cómoda y se transformó en un campo de batalla donde el oficialismo ya no impone, negocia. Y cuando un jefe de Gobierno arranca el año condicionado por vetos, operadores y reparto de poder, el mensaje político es claro: la autoridad formal sigue intacta, pero la autoridad real está en discusión.

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