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Miércoles 22 de Julio de 2026

El fantasma de Puerto Madero

Jorge Macri pregona honestidad mientras le entrega el Colón a los amigos de Lombardi por 2300 millones de pesos

El blindaje judicial no alcanzó para tapar las denuncias: la empresa beneficiada tiene los mismos dueños que los funcionarios que la seleccionaron. La transparencia PRO es como el amor en el truco: dicen que existe pero nadie lo vio.

21 de Julio de 2026

El Gobierno porteño acaba de cerrar una licitación que tiene todas las de perder en el tribunal de la opinión pública. El Boletín Oficial confirmó la adjudicación de las visitas guiadas del Teatro Colón a PBG Travel & Events SRL por la módica suma de 2289 millones de pesos, una empresa que durante meses estuvo en el ojo de la tormenta por presunto direccionamiento y vínculos directos con el ministro Hernán Lombardi.

El expediente oficial cuenta una historia que ningún comunicado de prensa podría maquillar. La licitación llegó a la Justicia cuando Torus SRL, otra oferente, presentó una medida cautelar que frenó el proceso. El Juzgado de Feria Contencioso Administrativo le dio la razón a la empresa reclamante, algo que en el PRO deben haber leído con la misma cara con la que un empleado bancario mira el recibo de sueldo después de que Javier Milei hable de ajuste. Meses después, el magistrado consideró que la cautelar estaba cumplida y el proceso siguió su curso, pero el daño ya estaba hecho. La única impugnación restante, presentada por Andesmar, terminó siendo desistida. Casualidad, o quizás no tanto.

Las denuncias periodísticas fueron contundentes. Se publicaron investigaciones que señalaban un supuesto armado a medida para favorecer a PBG Travel & Events. Los dueños de la empresa son Patricia Vicenta Pécora, Adolfo Boada Aguirre y Cristian Carlos González. Pécora se desempeñaba como funcionaria del Ministerio de Desarrollo Económico de Lombardi, mientras que los otros dos ocuparon cargos en el Ente de Turismo durante las gestiones del mismo ministro. La vieja y querida práctica argentina de armar la empresa, poner a los amigos y después llamar a licitación. El manual de instrucciones del PRO parece actualizarse con cada nueva administración.

Hernán Lombardi ocupa desde marzo de 2025 el Ministerio de Desarrollo Económico porteño, un área estratégica que maneja recursos millonarios. El dato no es menor porque el propio Lombardi es un sobreviviente de la política porteña que ya había sido cuestionado en su paso anterior por el Ente de Turismo. Ahora, con el cargo de ministro, vuelve a estar en el centro de la escena por una contratación que huele a favoritismo como un choripán de la Costanera a las dos de la madrugada.

El contrato se cerró en 2.289.300.000 de pesos, apenas doce millones y medio de pesos menos que el monto previsto originalmente. Una diferencia insignificante que demuestra que la administración porteña calculó la licitación con la precisión de un relojero suizo, o con la información que ya sabían que iba a ganar. La modalidad elegida fue Orden de Compra Abierta, un esquema que permite solicitar prestaciones según la demanda. Una forma elegante de decirle a la empresa adjudicataria que va a tener laburo asegurado por un buen tiempo.

Jorge Macri llegó a la Jefatura de Gobierno prometiendo transparencia y mano dura contra la corrupción. Mismo discurso que usó su primo Mauricio en la Nación, y ya sabemos cómo terminó esa historia: con cuadernos, valijas y arrepentidos. El PRO tiene una larga tradición de predicar honestidad mientras los amigos facturan. Puerto Madero, los contratos de obra pública, las concesiones millonarias, y ahora el Colón. El teatro más importante del país se convierte en otra vidriera de cómo se manejan los negocios en la Ciudad.

La oposición no tardará en pedir explicaciones, pero el oficialismo tiene un as bajo la manga: la Justicia ya intervino y el proceso siguió su curso. El argumento de que "todo está en regla" será el escudo perfecto para esquivar los cuestionamientos. Pero la Justicia administrativa es una cosa, y la percepción ciudadana es otra muy distinta. Los porteños no son boludos, saben leer entre líneas cuando ven una licitación que pasa por la Justicia, tiene impugnaciones y termina en manos de una empresa vinculada a un ministro.

Mientras tanto, el Colón sigue en pie, los turistas seguirán haciendo la fila para la visita guiada, y los dueños de PBG Travel & Events seguramente ya están calculando las ganancias. El teatro seguirá funcionando, la orquesta seguirá tocando, y el PRO seguirá demostrando que la transparencia es un concepto tan elástico como la moral de sus funcionarios.

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