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Expuesto como nunca

Jorge Macri se quiso hacer el patrón de estancia y ATE le metió un paro en CABA que le sacudió el corral

ATE Capital no le compró el cuento al jefe de Gobierno y le mete un voleo al decreto que pretendía ponerle la camisa de fuerza a la huelga.

30 de Junio de 2026

El Gobierno porteño quiso hacer de las suyas y terminó con el dedo en el gatillo de una bomba sindical. Jorge Macri firmó el Decreto número 230/26 con la convicción de quien cree que puede cambiar las reglas del juego con un plumazo, pero el gremio ATE Capital le recordó que la Constitución no es un papel de regalo para envolver caprichos políticos.

La organización sindical rechazó la normativa y exigió su derogación inmediata al considerarla manifiestamente ilegítima, nula e inconstitucional. La frase del gremio fue lapidaria y no dio lugar a medias tintas: el derecho a huelga no se negocia con porcentajes ni se fragmenta con decretitos de ocasión, es derecho a huelga y punto.

Los argumentos de ATE Capital no son chicanas gremiales de manual sino puntazos legales que dejan al decreto porteño más agujereado que una esponja. El gremio sostiene que el jefe de Gobierno se extralimitó en sus funciones porque no tiene competencia para definir qué actividades son servicios esenciales, una atribución que la Constitución Nacional reserva exclusivamente al Congreso.

La fijación de servicios mínimos en un 75 por ciento y 50 por ciento no es una medida de equilibrio sino una restricción ilegítima que busca estrangular el derecho de huelga, ese mismo que los tratados internacionales y la Organización Internacional del Trabajo protegen con esmero. Macri quiso mostrar músculo y terminó exhibiendo una interpretación tan floja del derecho laboral que hasta un estudiante de primer año le encontraría las costuras.

La hipocresía del decreto porteño tiene un condimento extra que no pasa desapercibido. El mismo espacio político que gobierna la Ciudad ahora se rasga las vestiduras con la protesta social, pero cuando les conviene no dudan en utilizar todos los recursos del Estado para ponerle límites a los trabajadores. La medida contradice abiertamente la Constitución Nacional y los convenios de la OIT sobre libertad sindical, esos mismos que Argentina ratificó con bombo y platillo para después pisar con patotas y escritorios.

ATE Capital no se va a quedar de brazos cruzados y ya anunció que si el decreto no es derogado recurrirá a la Justicia y presentará denuncias ante la OIT, un escenario que promete convertir a la Ciudad en el centro de atención de los organismos internacionales de derechos laborales. Macri quiso domar al gremio y terminó encerrado en su propia jaula.

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