Del discurso de conducción al quilombo total
Alak prometió orden en La Plata y sus propios aliados le patearon la puerta con piedras y vidrios rotos
Cooperativistas protagonizaron un violento reclamo en la Municipalidad de La Plata con destrozos, mientras la interna del peronismo vuelve a exponer las grietas entre el intendente y el sector que responde a Juan Grabois.
26 de Junio de 2026
El centro de La Plata se convirtió este viernes en un escenario de máxima tensión cuando un grupo de cooperativistas protagonizó un violento reclamo frente al Palacio Municipal. La protesta terminó con importantes destrozos, vidrios rotos, puertas destruidas, ventanas dañadas, vitrales históricos atacados y momentos de enorme preocupación para trabajadores municipales y vecinos que participaban de una actividad educativa.
La gestión de Julio Alak volvió a quedar envuelta en un conflicto que desnuda las dificultades para conducir un municipio atravesado por las disputas del propio oficialismo. El intendente, que pretendía mostrarse como el dirigente que devolvería orden y previsibilidad a la capital bonaerense, terminó administrando otra jornada de caos en la que la violencia golpeó directamente las puertas de su administración.
El episodio también reavivó la interna entre el alakismo y el Movimiento de Trabajadores Excluidos, el espacio político referenciado en Juan Grabois. La convivencia entre ambos sectores hace tiempo dejó de ser pacífica y el conflicto terminó escalando hasta una escena que expuso las fracturas de un peronismo donde cada tribu defiende su propia caja política sin importar el costo institucional.
Según denunció la Municipalidad, los militantes del MTE destruyeron los accesos al edificio comunal, rompieron vidrios, ventanas y vitrales del Salón Dorado y del Concejo Deliberante, además de protagonizar agresiones contra personas que se encontraban participando del acto por el Día Internacional de Prevención de Adicciones, al que asistían más de 300 vecinos pertenecientes a escuelas, instituciones y diferentes cultos religiosos.
La administración de Alak presentó una denuncia penal por daño agravado, lesiones y atentado a la autoridad, constituyéndose además como particular damnificado. El municipio sostuvo que uno de los asistentes resultó herido por una piedra que atravesó un vitral del Salón Dorado y debió ser atendido por personal del SAME, mientras que seis efectivos de la Policía Bonaerense sufrieron lesiones durante los enfrentamientos.
Detrás del reclamo también apareció una fuerte disputa económica. De acuerdo con la versión oficial, la organización pretendía mantener una contratación directa cercana a los 90 millones de pesos mensuales, un esquema vigente desde 2011 que representaba más de mil millones de pesos al año. La administración municipal aseguró que el Tribunal de Cuentas había advertido que ese mecanismo ya no podía continuar y exigió que todos esos servicios fueran adjudicados mediante licitación pública, conforme a la Ley Orgánica de las Municipalidades.
La Municipalidad explicó que los llamados a licitación fueron publicados los días 10 y 11 de junio para contratar tareas de barrido, limpieza de zanjas y corte de pasto en todas las delegaciones. Según indicó el Ejecutivo local, todas las cooperativas y empresas interesadas adquirieron los pliegos, excepto el MTE, que decidió no participar del procedimiento y avanzar con la protesta que terminó en graves hechos de violencia.
Paradójicamente, la gestión de Alak intenta presentarse ahora como víctima de un conflicto que también expone los problemas políticos de un municipio que no logró desactivar a tiempo una crisis incubada dentro del propio universo peronista. La disputa por recursos, contratos y espacios de poder terminó explotando en la puerta del Palacio Municipal y dejó una imagen difícil de explicar para un gobierno que prometía orden institucional.
Tras los incidentes, la Policía Bonaerense detuvo a 22 personas cuando intentaban retirarse del lugar. Mientras la causa judicial avanza, la capital bonaerense volvió a mostrar que las mayores turbulencias para el oficialismo muchas veces nacen dentro de su propia estructura política.
