El tiempo - Tutiempo.net
Miércoles 24 de Junio de 2026

De las cámaras que no funcionan al módem choreado

La Plata segura de Julio Alak: ladrones entraron como Pedro por su casa y le afanaron hasta la ropa interior a una jueza

Un robo con lujo de detalles en 46 entre 7 y 8 expone la fragilidad del discurso oficial y deja al intendente con las cámaras mirando al techo.

24 de Junio de 2026

Un nuevo golpe al corazón financiero de La Plata vuelve a poner en jaque la narrativa de la gestión Julio Alak. Una funcionaria judicial fue víctima de un desvalijamiento que no tuvo nada de improvisado en su departamento ubicado sobre la avenida 7, a pocos metros de Plaza Italia, una zona que el municipio se encarga de vender como la más vigilada y segura de la ciudad.

La víctima regresó a su hogar para encontrarse con un paisaje digno de una película de género negro: ropa esparcida por el suelo, muebles violentados y la certeza de que la intimidad fue violada por manos ajenas. Al salir desesperada del edificio y llamar al 911, la policía de la Comisaría Primera se encontró con la escena del crimen vacía de sospechosos pero llena de preguntas que el intendente parece no querer responder.

El botín no fue cualquier cosa. Hablamos de una suma millonaria en efectivo, dispositivos electrónicos de última generación, indumentaria de marca, accesorios costosos y hasta artículos de colección con un valor sentimental incalculable para la damnificada. Sin embargo, lo que realmente pone los pelos de punta a los investigadores no es solo lo que se llevaron, sino cómo lo hicieron. Esto no fue el típico arrebato de un punga en la esquina; fue una operación quirúrgica.

Los delincuentes movieron muebles pesados, los separaron de las paredes como si estuvieran buscando una caja fuerte escondida y recorrieron cada rincón de la vivienda con la paciencia de un topógrafo. Para colmo de males, desconectaron el módem de internet y se llevaron las llaves del departamento y de las zonas comunes del edificio, dejando a la funcionaria no solo sin pertenencias, sino sintiéndose vulnerable hasta en el acceso a su propio hogar.

Este nivel de detalle criminal abre un abanico de interrogantes que la gestión de Alak no puede contestar con un comunicado de prensa. ¿Cómo es posible que unos tipos entren y salgan de un edificio céntrico, cargados con un botín considerable, sin que nadie los vea? ¿Cuánto tiempo estuvieron husmeando entre la ropa interior de la víctima mientras afuera el tránsito de la avenida 7 no cesaba? La zona está literalmente bombardeada por cámaras de seguridad, tanto privadas como del municipio.

Esas imágenes, que el intendente suele usar para las fotos de inauguración, ahora serán la única prueba para reconstruir el trayecto de esta banda. Pero algo me dice que, como siempre, las cámaras estaban apuntando para otro lado o simplemente no funcionaban, porque en la ciudad de Alak, la tecnología parece servir más para el marketing que para la prevención real.

El mensaje que deja este hecho es demoledor. La inseguridad ya no distingue entre la periferia olvidada y el microcentro repleto de policías. Si esto ocurre a metros de Plaza Italia, un punto neurálgico donde el tránsito de personas y vehículos es constante, la sensación de vulnerabilidad se vuelve absoluta. Los vecinos platenses se preguntan si realmente hay algún lugar seguro.

Mientras la investigación avanza para identificar a los responsables, lo que realmente se reaviva es el grito desesperado de una ciudad que pide respuestas concretas y no más actos de campaña, porque la ola de robos no da tregua y el intendente parece estar más preocupado por su imagen que por la seguridad de quienes lo votaron.

Comentarios
Últimas noticias