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Jueves 4 de Junio de 2026

Puro miedo al conurbano

Jorge Macri y su poca lógica: el porteño de Vicente López que ahora quiere blindar CABA contra el descontrol bonaerense

El jefe de Gobierno incorporó 650 efectivos a la Policía de la Ciudad, pero aprovechó el acto para volver a cargar contra Axel Kicillof y presentar a la Provincia como una amenaza permanente para los porteños.

4 de Junio de 2026

La incorporación de 650 nuevos efectivos a la Policía de la Ciudad sirvió este miércoles como plataforma para que Jorge Macri reforzara uno de los ejes discursivos que más explota desde que comenzó la campaña permanente en territorio porteño. Durante un acto realizado en el Instituto Superior de Seguridad Pública, el jefe de Gobierno volvió a apuntar contra la gestión bonaerense y llegó a prometer que la Ciudad será un "muro contra la barbarie y el desgobierno" de Axel Kicillof.

La frase no pasó inadvertida. Jorge Macri nació en Tandil, gobernó durante años el municipio bonaerense de Vicente López y construyó buena parte de su carrera política dentro de la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, ahora parece decidido a presentar a la General Paz como una frontera entre dos mundos completamente distintos, con una Ciudad ordenada y una Provincia sumida en el caos.

Mientras exhibía la incorporación de nuevos uniformados, el mandatario porteño sostuvo que quienes quieran delinquir no son bienvenidos y aseguró que del otro lado de la General Paz reina el desorden. El mensaje apuntó menos a explicar una política pública concreta y más a alimentar una narrativa electoral basada en el enfrentamiento territorial.

La estrategia no resulta nueva. Con el PRO atravesando una crisis de identidad tras dos décadas de administración porteña y enfrentado a una competencia cada vez más agresiva por parte de La Libertad Avanza, el macrismo parece haber optado por endurecer su discurso. La seguridad continúa siendo una de las principales preocupaciones ciudadanas, pero la respuesta política muchas veces se asemeja más a una puesta en escena que a una discusión profunda sobre las causas del delito.

Durante el acto, Jorge Macri destacó que desde el inicio de su gestión se incorporaron más de 5.200 efectivos y que la Policía de la Ciudad ya supera los 28 mil agentes. También enumeró la compra de patrulleros, motos, bicicletas, chalecos antibalas y armas de baja letalidad. La administración porteña sostiene que estas medidas contribuyeron a reducir los índices delictivos y mejorar los controles en distintos barrios.

Sin embargo, el discurso oficial volvió a girar sobre una lógica binaria que divide entre "porteños de bien" y quienes viven al margen de las normas. Una simplificación que puede rendir políticamente en tiempos de polarización, pero que deja sin respuesta problemas estructurales que siguen afectando a miles de vecinos.

Jorge Macri insistió además en reivindicar operativos contra manteros, usurpaciones y asentamientos, además de los procedimientos de saturación en distintos puntos de la Ciudad. La narrativa busca mostrar firmeza y control, aunque también alimenta una construcción política donde los conflictos sociales son presentados exclusivamente desde una perspectiva represiva.

Mientras tanto, la imagen de una muralla simbólica sobre la General Paz parece reflejar más las necesidades electorales del oficialismo porteño que una solución concreta para los desafíos cotidianos de quienes viven y trabajan a ambos lados de esa avenida. Porque detrás de las frases grandilocuentes, la Ciudad sigue enfrentando problemas de vivienda, transporte, infraestructura y costo de vida que difícilmente puedan resolverse levantando enemigos imaginarios del otro lado del límite geográfico.

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