Publicidad bajo la lupa
La IA también puede perjudicar a las marcas: 42 por ciento de los consumidores rechaza anuncios junto a contenido sintético de baja calidad
Un informe de DoubleVerify realizado en la región EMEA advierte que el denominado “AI slop” puede afectar directamente la percepción de los anunciantes. Incluso el contenido generado con inteligencia artificial de alta calidad despierta desconfianza en una parte de los consumidores.
14 de Agosto de 2026
La expansión del contenido generado mediante inteligencia artificial comienza a plantear un nuevo problema para la publicidad: la imagen de una marca puede verse perjudicada simplemente por aparecer junto a publicaciones sintéticas consideradas de baja calidad.
Según un informe de DoubleVerify realizado en la región EMEA, el 42 por ciento de los consumidores consultados asegura tener una percepción negativa de aquellas marcas cuyos anuncios aparecen junto al denominado “AI slop”, término utilizado para describir contenido generado masivamente con IA y de escasa calidad.
La desconfianza no desaparece completamente cuando el material sintético tiene una apariencia profesional. En ese escenario, el 27 por ciento igualmente desarrolla una visión negativa del anunciante por encontrarse asociado a ese entorno.
El impacto también aparece cuando son las propias empresas las que utilizan inteligencia artificial para producir sus campañas. El 42 por ciento cuestiona a las marcas que generan anuncios de baja calidad mediante estas herramientas, mientras que el rechazo disminuye al 28 por ciento cuando el resultado es considerado profesional.
La preocupación alcanza además a quienes trabajan dentro del sector. El 46 por ciento de los profesionales del marketing consultados manifestó estar algo o muy preocupado por la posibilidad de que los anuncios de sus compañías terminen ubicados junto a contenido sintético de baja calidad.
Sin embargo, el estudio muestra un panorama diferente cuando la publicidad aparece directamente dentro de plataformas de inteligencia artificial. En ese caso, el 39 por ciento de los consumidores tiene una percepción positiva, frente al 24 por ciento que expresa una opinión negativa y el 37 por ciento que adopta una posición neutral.
El contexto de la conversación resulta determinante. Cuando los anuncios aparecen durante intercambios negativos, tristes o personales, aumenta el rechazo hacia las marcas. También ocurre cuando la publicidad resulta irrelevante para aquello que está consultando el usuario.
Entre los profesionales del marketing persisten además reclamos vinculados con el control. Poder revisar o aprobar los anuncios, contar con garantías sobre privacidad y cumplimiento, verificar la adecuación de las marcas y disponer de herramientas de segmentación contextual aparecen entre las principales demandas.
Los resultados plantean así un nuevo desafío para la industria: la inteligencia artificial puede facilitar la creación y distribución de publicidad, pero una utilización inadecuada también puede terminar dañando la percepción de las marcas que buscan promocionar.
