Crisis manufacturera
La industria argentina cayó 7,9 por ciento en dos años y quedó última en un ranking global de producción fabril
Informes sectoriales advierten que el país perdió casi 80 mil empleos industriales desde 2023 y que más de 2.400 empresas dejaron de operar en medio de la recesión manufacturera.
7 de Mayo de 2026
La industria argentina atraviesa uno de los peores momentos de las últimas décadas y distintos informes económicos ya hablan abiertamente de un proceso de “industricidio”. Entre 2023 y 2025, la producción manufacturera cayó 7,92 por ciento, el peor desempeño dentro de una muestra internacional de 80 países, mientras gran parte de la región logró sostener o incluso expandir su actividad industrial.
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— INDEC Argentina (@INDECArgentina) May 6, 2026
La producción minera creció 10,4% interanual en marzo de 2026 y acumuló una suba de 6,4% en el primer trimestre https://t.co/HEpzUdiXKr pic.twitter.com/YVZJwo86Az
Según los datos citados en el informe, países como Chile, Perú, Uruguay y Brasil registraron crecimiento industrial durante el mismo período. Incluso economías que también mostraron retrocesos, como México o Colombia, quedaron muy por debajo de la caída argentina.
El deterioro se refleja además en la utilización de la capacidad instalada. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos indican que la industria comenzó 2026 operando apenas al 53,6 por ciento de su capacidad, uno de los niveles más bajos de los últimos años. El promedio anual de 2025 fue del 57,9 por ciento, el peor registro de la última década si se excluye el período de pandemia.
La crisis también golpeó con fuerza sobre el empleo industrial. Entre noviembre de 2023 y comienzos de 2026 se destruyeron cerca de 80 mil puestos de trabajo registrados dentro del sector manufacturero, mientras la industria concentró casi la totalidad de las bajas laborales formales registradas en el arranque de este año.
En paralelo, más de 2.400 empresas manufactureras dejaron de realizar aportes al sistema de seguridad social y algunas proyecciones privadas elevan esa cifra a casi 3.000 establecimientos cerrados. Los sectores más afectados fueron textil, indumentaria, muebles y productos metálicos, actividades históricamente ligadas al mercado interno y con fuerte generación de empleo.
El informe también advierte sobre un proceso acelerado de primarización económica. Mientras actividades vinculadas a recursos naturales como refinación de petróleo sostuvieron altos niveles de actividad, la industria manufacturera de mayor valor agregado continuó en retroceso junto con la caída de exportaciones industriales.
Especialistas remarcan además que el deterioro no solo afecta el presente económico, sino también la capacidad futura de recuperación. El cierre de fábricas, la pérdida de proveedores, la salida de trabajadores calificados y la sustitución de maquinaria nacional por importaciones aparecen como daños estructurales difíciles de revertir incluso ante una eventual mejora macroeconómica.
La discusión sobre el modelo económico volvió así a instalarse alrededor de un interrogante central: si la estabilización fiscal y financiera puede sostenerse en el tiempo mientras se profundiza la pérdida de capacidad productiva industrial en uno de los sectores históricamente más relevantes para el empleo y la generación de divisas del país.
