Negocio bajo cenizas
Los hijos de Jorge Macri se gastaron 2 palos verdes en 1600 hectáreas que el fuego dejó a precio de remate en Río Negro
La compra de 1.600 hectáreas en Río Negro por parte de sus hijos reabre preguntas incómodas sobre poder, oportunidad y timing político
5 de Mayo de 2026
Se conoció una millonaria operación inmobiliaria en el norte de la Patagonia que vuelve a colocar a la familia del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, bajo la lupa pública en un momento donde la gestión en la Ciudad acumula cuestionamientos y tensiones.
Es Jorge Macri con sus hijos Antonio y Giorgio quienes compraron 1.600 hectáreas en la Patagonia en zonas recientemente afectadas por incendios. Pagaron u$d 3 millones cuando el valor es de
— Gabriel Soglio (@GabrielSoglio1) May 5, 2026
u$d 18 millones.
Qué la cascada de Adorni no tape el bosque… incendiado… pic.twitter.com/HEDXA0ocCN
Antonio y Giorgio Macri, hijos del mandatario, adquirieron un campo de 1.600 hectáreas en las cercanías de Guardia Mitre, en la provincia de Río Negro, por una cifra cercana a los 2 millones de dólares. El número en sí ya despierta ruido, pero el contexto en el que se concretó la operación es lo que empieza a incomodar incluso a propios.
Las tierras, según trascendió, habrían sido afectadas recientemente por incendios. En el mercado rural argentino eso no es un detalle menor. Es una oportunidad de manual para quienes tienen espalda financiera y capacidad de esperar. El fuego baja el precio, limpia el terreno y deja servido el negocio para quien llega con dólares frescos. No es ilegal, pero tampoco es inocente en términos políticos cuando el apellido pesa.
El problema no es solo la compra, sino la postal que deja. Mientras en la Ciudad de Buenos Aires se multiplican los reclamos por seguridad, infraestructura y gestión, el entorno más cercano del jefe de Gobierno aparece vinculado a una inversión de alto volumen en un contexto que muchos describen como de “oportunidad post desastre”. Y ahí es donde la narrativa empieza a chirriar.
En la práctica, la operación exhibe una lógica conocida en la política argentina. El poder nunca descansa y, cuando puede, también invierte. La pregunta incómoda no es si los hijos de Jorge Macri pueden comprar tierras, sino cómo se procesa socialmente que lo hagan en escenarios donde otros perdieron todo. Porque el timing, en política, no es un detalle, es casi todo.
