Rosca municipal
La Plata: en plena discusión por los robos y patrulleros, Alak reparte cargos como figuritas viejas del PJ
El intendente platense acelera el armado de una unidad peronista de manual, suma ex amarillos reciclados y busca blindar un oficialismo que vive más pendiente de la interna que de los problemas de la calle.
19 de Mayo de 2026
Julio Alak volvió a mover las piezas del ajedrez peronista platense con esa lógica de aparato que el PJ practica desde hace décadas y que consiste en llamar “unidad” a juntar dirigentes que hasta hace cinco minutos se estaban serruchando entre sí. Mientras la inseguridad se mete por las ventanas de los barrios y los vecinos cuentan motos robadas como si fueran goles del domingo, en calle 12 la prioridad parece ser otra. La misión es sostener el ecosistema político, acomodar nombres en el Gabinete y mantener la foto prolija de un peronismo que se abraza fuerte cada vez que huele peligro electoral.
En el Palacio Municipal hablan de “mostrar gestión”, una frase que en la política bonaerense suele traducirse en más recorridas con fotógrafos que soluciones concretas. El alakismo quiere exhibir presencia barrial, reuniones, actos y rosca permanente, porque sabe que el verdadero problema no es solamente gobernar, sino sobrevivir a la trituradora interna del panperonismo. Por eso Alak avanza con encuentros con todos los sectores posibles, menos con libertarios y macristas puros, como si todavía existiera esa vieja fantasía del peronismo republicano que discrimina invitados mientras acomoda la lapicera.
En ese contexto empezó a sonar cada vez más fuerte el nombre de Daniel Lipovetzky para sumarse al Gabinete municipal. Sí, el mismo ex diputado amarillo que ahora podría aterrizar en la estructura de un peronismo que históricamente fingió alergia al PRO pero que, cuando necesita volumen político, abre la puerta sin demasiados escrúpulos ideológicos. En La Plata ya ni siquiera se molestan en disimular el rejunte. Lo importante es engordar el organigrama y sumar soldados para el operativo supervivencia 2027.
La incorporación todavía está “verde”, dicen cerca del intendente, aunque en política bonaerense cuando una versión sale de los despachos y empieza a caminar por los pasillos suele significar que alguien ya mandó a imprimir el cartelito de la oficina. Después de darle espacio al bruerista Julio Cuenca en Trabajo, el alakismo sigue expandiendo una colección de acuerdos que parece más un álbum de figuritas usadas del PJ y sus satélites que un proyecto político con identidad definida.
Mientras tanto, el Concejo Deliberante vive en esa dimensión paralela donde las iniciativas se multiplican más rápido en Instagram que en el recinto. La Libertad Avanza busca pegar donde más le duele al oficialismo y eligió la inseguridad como ariete político. El proyecto para incorporar pistolas disuasivas BYRNA a la Guardia Urbana volvió a instalar el debate sobre una ciudad donde el delito crece bastante más rápido que las conferencias de prensa.
El oficialismo, por su parte, intenta mantener la tropa alineada. La orden es “repeler con respeto” a la oposición y no mostrar fisuras internas. Traducido del dialecto peronista clásico, significa evitar que la interna explote delante de las cámaras. En el bloque conviven camporistas, massistas, gremialistas, alakistas y dirigentes ligados a Victoria Tolosa Paz, un combo ideológico tan heterogéneo que parece armado por un productor desesperado de reality político.
Alak, que además acompaña a Axel Kicillof dentro del PJ bonaerense, también empezó a dejar señales sobre sus aspiraciones futuras. En la capital provincial ya nadie descarta que sueñe con la Gobernación. El problema es que mientras algunos dirigentes juegan a imaginar el sillón de Dardo Rocha, buena parte de los vecinos sigue esperando algo más terrenal, como poder caminar tranquilos sin mirar para todos lados.
