El límite de la tecnología
¿Se puede apagar la Inteligencia Artificial? Expertos advierten que no existe un único “botón de emergencia”
Especialistas en ciberseguridad e inteligencia artificial sostienen que un sistema aislado puede detenerse, pero advierten que frenar redes descentralizadas o múltiples agentes distribuidos sería mucho más complejo.
17 de Septiembre de 2026
La idea de un gran interruptor capaz de apagar toda la Inteligencia Artificial de un momento a otro está lejos de la realidad. Expertos en ciberseguridad sostienen que pueden desactivarse sistemas específicos, pero no existe una única herramienta capaz de frenar toda la IA desplegada alrededor del mundo.
Nicolas Papernot, profesor de la Universidad de Toronto, explicó que un “interruptor de apagado” consiste en interrumpir la acción de un agente de IA. Si quien lo opera mantiene el control sobre la potencia de cálculo y la infraestructura que necesita, puede cortar esos recursos y detener su funcionamiento.
El problema aparece cuando ese sistema consigue operar por fuera de su entorno inicial. Papernot planteó como ejemplo una IA utilizada para distribuir un gusano informático capaz de copiarse automáticamente, escenario en el que cada réplica debería ser detenida individualmente en los dispositivos alcanzados.
Thierry Poibeau, investigador del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, también descartó la existencia de un botón universal. Remarcó que existen miles de empresas, programas y servicios independientes y que ninguna persona u organización controla la totalidad de los sistemas de Inteligencia Artificial.
La situación podría complicarse todavía más a medida que la IA gane autonomía. Hussein Abbass, profesor de informática de la Universidad de Nueva Gales del Sur, distingue entre sistemas centralizados, donde el apagado resulta posible, y modelos descentralizados con permisos sobre archivos, programas, máquinas u otras plataformas.
El costo de una desconexión también puede convertirse en otro problema. A medida que empresas, gobiernos e instituciones sanitarias incorporen IA a sus tareas cotidianas, apagar determinados sistemas podría paralizar al mismo tiempo servicios legítimos que dependan de ellos.
Para otros especialistas, el verdadero riesgo tampoco pasa necesariamente por una IA que adquiera voluntad propia. Jean-Gabriel Ganascia, profesor de la Universidad de la Sorbona, puso el foco en una amenaza mucho más concreta, la creciente dependencia humana de estas tecnologías.
