Balacera sin respuestas
Alak, el licenciado en seguridad que tiene a La Plata tomada por los mismos de siempre
Una casa con banda de narcos bajo la lupa desde hace dos años terminó en tiroteo con muertos. El intendente no vio nada, como en la novela.
23 de Julio de 2026
Mientras Julio Alak se saca fotos con vecinos y promete "ciudad segura", en Villa Elisa los disparos vuelven a marcar la cancha. Dos muertos, dos detenidos y una vivienda que ya era conocida por la Justicia desde diciembre del 2024. Pero claro, para el ex juez y actual intendente, esos papeles deben haberse extraviado en algún cajón de la Municipalidad.
El domicilio de 413 y 152 era un imán para las fuerzas de seguridad: allanado por robo agravado, investigado por narcomenudeo desde el 24 de junio y con una orden de captura pendiente sobre uno de los fallecidos. Alak, que se jacta de tener un "plan integral de prevención", parece creer que vigilar una casa es como mirar una pantalla de tele sin prenderla. Porque si el lugar ya era un foco caliente, ¿qué esperaban? ¿Un cartel de "bienvenidos" para que los delincuentes se porten bien?
Los vecinos, esos que sí viven en el barrio y no en la burbuja de la gestión, vienen denunciando movimientos raros desde hace meses. Pero en la Municipalidad de La Plata prefieren ocuparse de las luces de Navidad o del césped de la República de los Niños antes que de coordinar con la Policía Bonaerense. Y así nos va: con una casa que parece un sucucho de series de Max en el medio del conurbano.
Lo más patético es el intento de Alak por mostrarse como un gestor serio. El tipo fue juez, sabe cómo funciona la Justicia, y sin embargo permite que un inmueble con ficha penal se convierta en el escenario de una balacera digna de Scarface. ¿Qué hizo? ¿Llamar a la Secretaría de Seguridad para que mande un mail? Porque si la estrategia es reaccionar después de los tiros, mejor que se dedique a otra cosa. Quizás a escribir manuales de "cómo no hacer nada".
Mientras tanto, los sospechosos detenidos tienen prontuarios más largos que la cola del Banco Provincia en día de pago. Y uno de ellos, liberado en mayo, ya estaba en la calle armado y amenazando. Pero no, seguro que Alak estaba muy ocupado con el presupuesto participativo para darse cuenta de que el narcomenudeo no se combate con folletitos ni con reuniones de consenso.
El intendente platense debería entender que la inseguridad no es un tema de "percepción" como dice en sus discursos. Es una realidad cruda que le explota en la cara cada vez que los vecinos tienen que agacharse por las balas. Pero como buen político de la vieja escuela, él prefiere esperar a que pase el escándalo para salir con una conferencia de prensa y echarle la culpa a la provincia. De manual.
Y mientras los plomeros de la política local siguen tapando los caños rotos con cinta adhesiva, los barrios periféricos de La Plata se convierten en el nuevo far west. Alak, con su título de abogado, no entiende que la seguridad no se decreta: se ejecuta. Y hasta ahora su única ejecución fue la de su propia credibilidad.
