Brecha creciente
Cuando los números no alcanzan: la economía real quedó fuera de las estadísticas
Un informe del CEPA advierte que las estadísticas oficiales no lograron captar el deterioro que viven los hogares, con fuertes cuestionamientos a la medición de inflación, salarios y pobreza por metodologías desactualizadas.
29 de Diciembre de 2025
La distancia entre lo que muestran los números oficiales y lo que experimentan a diario los hogares argentinos se profundizó durante 2025. Según un informe del INDEC, la economía mostró indicadores más moderados que los percibidos en la realidad, una brecha que fue cuestionada por el Centro de Economía Política Argentina al señalar que la metodología utilizada no logró reflejar los problemas estructurales del año.
? Un informe del CEPA advierte que el #INDEC no reflejó en 2025 los problemas reales de la economía. Cuestiona la medición de inflación, salarios y pobreza por metodologías desactualizadas que ampliaron la brecha entre los datos oficiales y lo que viven los hogares. #Economía pic.twitter.com/tCXt3KUnp3
— grupo periodismo (@grup_periodismo) December 29, 2025
El documento del CEPA sostiene que la desactualización deliberada de los métodos de medición fue una constante y que recién existe una promesa oficial de corrección a partir de 2026. Sin embargo, advierte que los cambios anunciados no tendrán efecto retroactivo, por lo que los indicadores de este año permanecerán sin corrección, generando un problema de empalme similar al ocurrido en gestiones anteriores.
Uno de los puntos más críticos es la medición de los salarios no registrados. Según los datos del INDEC, entre la asunción de Javier Milei y mayo de 2025 este segmento habría crecido 27,2 por ciento en términos reales, una evolución que se despega del resto de los trabajadores. El CEPA explica que este resultado responde a cambios en la Encuesta Permanente de Hogares, que comenzaron a captar con mayor precisión ingresos no laborales como la Tarjeta Alimentar, pensiones no contributivas o el programa Progresar, sin aclarar cómo impacta esto en la comparabilidad histórica.
En materia de inflación, el informe cuestiona la vigencia de una canasta de consumo que no representa los hábitos actuales. El fuerte aumento de tarifas desde el inicio del actual gobierno profundizó la distorsión, ya que los servicios tienen hoy un peso mucho mayor en el gasto de los hogares. Para el CEPA, la demora en actualizar los ponderadores no fue una omisión técnica, sino una decisión con efectos directos en la medición del IPC.
La pobreza también aparece subestimada. La captación de ingresos, afectada por los cambios metodológicos, y la utilización de coeficientes basados en encuestas de gastos de 1996/97 y 2004/05, generan una línea de pobreza que no refleja la estructura real de consumo. El informe cuestiona si resulta representativo asumir que los hogares destinan alrededor del 45 por ciento de su gasto a alimentos, cuando los servicios y el transporte ganaron un peso decisivo en los últimos años.
Para el CEPA, la combinación de metodologías atrasadas, cambios parciales y falta de transparencia en la comparabilidad de las series explica por qué las estadísticas oficiales no lograron capturar la magnitud del deterioro económico vivido en 2025, alimentando una percepción social cada vez más distante de los datos que publica el organismo.
