Tecnología y desinformación
Expertos alertan por una nueva forma de spam que manipula respuestas de inteligencia artificial con contenido falso
Un experimento viral demostró que blogs inventados y contenidos patrocinados pueden influir en lo que responden los chatbots, encendiendo alarmas sobre desinformación, seguridad y marketing digital.
20 de Febrero de 2026
La expansión de la inteligencia artificial abrió una nueva grieta informativa: la facilidad con la que se pueden manipular sus respuestas mediante contenido falso publicado en internet. Un experimento reciente mostró que, con una simple entrada de blog inventada, es posible influir en lo que herramientas de IA como chatbots y buscadores responden a los usuarios, incluso repitiendo datos sin verificar. El fenómeno preocupa a especialistas porque podría afectar decisiones en salud, finanzas, consumo y política.
El caso se volvió viral luego de que un periodista lograra que distintas IA repitieran información absurda sobre un supuesto campeonato inexistente, demostrando que los sistemas pueden tomar como válidas fuentes únicas o sesgadas si están bien posicionadas online. Según analistas SEO, engañar a los chatbots hoy puede ser más fácil que manipular los resultados de búsqueda tradicionales hace algunos años, debido a la velocidad con la que evoluciona la tecnología frente a los mecanismos de control.
El problema se agrava cuando las herramientas de IA consultan información en la web para responder preguntas nuevas o poco documentadas. En esos “vacíos de datos”, los algoritmos pueden priorizar contenidos aislados, comunicados patrocinados o artículos optimizados para posicionamiento, lo que abre la puerta a campañas de marketing engañoso y desinformación estructurada. Especialistas advierten que empresas ya están explorando estas técnicas para promocionar productos, clínicas, inversiones o servicios mediante contenido diseñado estratégicamente para ser citado por IA.
Otro factor de riesgo es el cambio en el comportamiento del usuario. A diferencia de los motores de búsqueda tradicionales, donde el lector analizaba varias fuentes, las respuestas automatizadas generan una percepción de autoridad directa, reduciendo la verificación y aumentando la credibilidad de información potencialmente incorrecta. Estudios recientes indican que los usuarios hacen menos clic en fuentes cuando la IA resume la respuesta, lo que debilita el pensamiento crítico digital.
Expertos en tecnología y derechos digitales sostienen que este escenario podría derivar en estafas, daño reputacional o recomendaciones peligrosas si se manipulan respuestas sobre temas sensibles como tratamientos médicos, productos financieros o seguridad personal. Incluso se detectaron casos donde la IA citó afirmaciones falsas provenientes de contenido publicitario o comunicados pagos distribuidos online.
Las grandes tecnológicas reconocen el desafío y aseguran estar desarrollando sistemas para reducir el spam y detectar intentos de manipulación, aunque admiten que las herramientas pueden cometer errores. En paralelo, especialistas proponen soluciones como mayor transparencia sobre las fuentes utilizadas, advertencias más visibles y sistemas que detecten cuando una afirmación proviene de una única página o de contenido patrocinado.
Mientras la inteligencia artificial redefine el acceso a la información, el debate central ya no gira solo en torno a su precisión técnica, sino a la confianza. La principal advertencia es clara: la IA puede expresar información falsa con el mismo tono convincente que un dato real, por lo que la verificación de fuentes y el pensamiento crítico vuelven a ser claves en la nueva era digital.
