Negocio verde
Jorge Macri convirtió el Jardín Botánico en una vidriera privada para hacer caja en CABA
La gestión porteña autorizó un evento comercial de gran escala dentro de un monumento histórico nacional. Vecinos denuncian impacto ambiental, explotación económica del espacio público y un negocio que podría superar los 1.400 millones de pesos.
3 de Junio de 2026
Mientras el discurso oficial habla de preservar el patrimonio urbano y cuidar los espacios verdes, la administración de Jorge Macri volvió a quedar en el centro de las críticas por autorizar un negocio privado dentro del Jardín Botánico de Buenos Aires. El histórico predio de Palermo será sede de “Maravillosa Alicia”, un espectáculo lumínico impulsado por el diario La Nación junto a una productora de eventos, con entradas pagas, locales gastronómicos y venta de merchandising.
La iniciativa reavivó las denuncias sobre la utilización comercial de terrenos públicos que, en teoría, deberían estar destinados a la conservación ambiental y al disfrute de los vecinos. En CABA que cada vez suma más cemento y menos espacios verdes por habitante, el Botánico parece haberse convertido en una oportunidad de negocios antes que en un patrimonio a proteger.
La polémica también vuelve a poner sobre la mesa una continuidad política que muchas veces se intenta disimular. Aunque Jorge Macri y Horacio Rodríguez Larreta llevan años exhibiendo diferencias en público, las decisiones de gestión parecen seguir el mismo libreto. Si Larreta había cedido el Jardín Botánico para el evento “Secret Garden”, ahora el actual jefe de Gobierno repite la fórmula con otro emprendimiento privado, cambiando de socio comercial pero manteniendo intacta la lógica de explotación del espacio público.
El espectáculo se desarrollará entre el 2 y el 31 de agosto, con posibilidades de extenderse varias semanas más. Además del recorrido lumínico inspirado en “Alicia en el País de las Maravillas”, el predio contará con puestos gastronómicos, cafeterías, locales de venta de recuerdos y otros comercios montados dentro del espacio verde.
Vecinos de Palermo y especialistas cuestionan el impacto que podría generar la instalación de esta infraestructura sobre el ecosistema del lugar. Entre las principales preocupaciones mencionan la contaminación sonora, la alteración de los hábitos de aves y animales que habitan el predio y el aumento del tránsito en una zona que no fue diseñada para recibir semejante flujo de visitantes durante varias semanas consecutivas.
Las críticas también apuntan a la cuestión económica. Eduardo Tedesco, doctor en Ciencias Económicas y uno de los vecinos que se oponen al proyecto, sostuvo que el emprendimiento podría mover cifras millonarias. Según cálculos realizados por especialistas y residentes de la zona, el evento podría recibir alrededor de 45.000 visitantes hasta fines de agosto. Tomando únicamente la entrada más económica, estiman una facturación superior a los 900 millones de pesos, con un volumen de negocios que podría superar los 1.400 millones si se consideran otras actividades comerciales o una eventual extensión del espectáculo.
A eso se suma otra incógnita. El Jardín Botánico fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1996, condición que exige autorizaciones específicas para intervenciones de este tipo. Sin embargo, hasta la publicación de la información original no existía una respuesta pública de la Comisión Nacional de Monumentos sobre si otorgó o no el permiso correspondiente.
Así, mientras los porteños siguen escuchando discursos sobre sustentabilidad, preservación y cuidado ambiental, una de las joyas verdes más importantes de la Ciudad vuelve a convertirse en escenario de un negocio privado de gran escala. Para los críticos de la medida, la prioridad parece clara. Primero la caja, después el patrimonio.
