La obra millonaria que salvará los techos de La Plata
Un Palacio que se cae y Julio Alak que promete parches mientras los sueños de los vecinos se filtran como el agua de sus techos
El intendente de La Plata licita una obra faraónica para tapar los agujeros del Palacio Municipal, pero el verdadero problema no son las filtraciones de agua, sino las que deja el poder cuando pasa por el mostrador.
9 de Julio de 2026
La gestión de Julio Alak acaba de descubrir que el agua entra por el techo, como si eso fuera una novedad digna de un premio Nobel de la estupidez administrativa. Mil veinticuatro millones de pesos va a costar reparar las goteras del Palacio Municipal, una cifra que haría palidecer al mismísimo Cristóbal López cuando le pedían la factura de los aviones. El intendente, con la solemnidad de quien firma un decreto para declarar la primavera como estación oficial, lanzó la Licitación Pública número 26/2026 para salvar los techos del histórico edificio, esos mismos techos que, como los bolsillos de los argentinos, hace años que tienen más agujeros que un cuento de la Cámpora.
El Salón Dorado tiene filtraciones, el Concejo Deliberante también, y hasta las escaleras principales parecen una cascada de la ciudad de Buenos Aires cuando llueve. Pero lo curioso es que Alak, que llegó al sillón municipal con el perfume del kirchnerismo todavía fresco en el traje, ahora se hace el patriota restaurador mientras sus socios históricos miran desde el llano con cara de “esto no es con nosotros”. Porque el problema de fondo no son las tejas metálicas o las canaletas de hormigón; el verdadero deterioro está en la estructura política de una provincia que lleva décadas usando el patrimonio público como si fuera el living de su casa.
La obra prevé el retiro de chapas, la limpieza por hidrolavado, la clasificación de materiales y la impermeabilización de todo lo que se mueva, como si el agua fuera una militante de La Cámpora a punto de tomar el edificio. Pero no engañan a nadie: mil millones de pesos para arreglar techos es el mismo presupuesto que algunas provincias destinan a hospitales enteros, pero claro, en el universo kirchnerista primero se salvan las joyas arquitectónicas y después, si sobra algo, se compran algunos después de la cena. Alak, que aprendió el oficio político en la escuela del relato, ahora se viste de conservacionista internacional y habla de “normas de restauración patrimonial” como si hubiera estudiado en la Sorbona y no en los pasillos del Congreso donde supo ser el abogado de los sueños mojados de la ex presidenta.
El pliego dice que las tareas se harán con criterios estrictos, respetando materiales originales, porque el Palacio Municipal es un bien histórico protegido. Una lástima que el mismo criterio no se haya aplicado cuando el kirchnerismo protegió la caja pública como si fuera su cuenta personal, o cuando vaciaron los fondos de la ANSES con la misma delicadeza que Alak usa para limpiar una canaleta. Pero bueno, el intendente platense sigue la tradición del peronismo de izquierda que arregla los techos mientras se agujerean los sueños de los vecinos, esos mismos que ven cómo su ciudad se cae a pedazos pero, eso sí, el Salón Dorado va a quedar impecable para cuando lleguen las visitas ilustres.
La apertura de sobres será el 23 de julio, y seguro que alguna empresa amiga del poder se va a llevar el negocio redondo, porque en la Argentina de los Alak, los Kirchner y toda esa familia política, las licitaciones son como el agua de las goteras: siempre encuentran el camino más corto para llegar al bolsillo de los amigos. Mientras tanto, los cooperativistas que reclaman en las calles terminan rompiendo vidrios, y el intendente aprovecha para sumar otro ítem en el presupuesto, como si la plata lloviera del cielo o, mejor dicho, como si la lluvia se transformara en billetes cuando toca el techo del Palacio Municipal.
