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Jueves 23 de Abril de 2026

Ruinas, riesgo eléctrico y denuncias

¡Alak dejó que se pudra el Eva Perón II! Justicia clausura el centro de menores de La Plata

El cierre del centro Eva Perón II expone un combo explosivo de abandono estatal, violencia y desidia bajo la gestión del intendente.

22 de Abril de 2026

La Justicia de La Plata tuvo que hacer lo que la política local no hizo, cerrar un centro de menores que funcionaba como una bomba de tiempo. El Centro Cerrado Eva Perón II, en Abasto, terminó clausurado por orden judicial tras comprobarse lo que ya era un secreto a voces, condiciones edilicias indignas y denuncias de violencia sostenida. Mientras tanto, Julio Alak administra la ciudad como si estos lugares quedaran fuera del mapa.

La medida no cayó del cielo. Se dictó en el marco de un habeas corpus colectivo que advertía sobre riesgos concretos para la integridad de los jóvenes. Es decir, no fue un error aislado ni un imprevisto, fue la consecuencia de una cadena de advertencias ignoradas. En criollo, lo dejaron correr hasta que explotó. Y cuando explotó, tuvo que intervenir la Justicia porque desde el poder político nadie movía un dedo.

El informe pericial fue lapidario, el edificio no reunía condiciones mínimas de habitabilidad, salubridad ni seguridad. Había colapso del sistema sanitario, riesgo eléctrico inminente, deterioro estructural y ausencia total de aislamiento térmico. Un combo perfecto para que el invierno no sea una estación, sino una condena. Difícil explicar cómo un lugar así siguió funcionando mientras los responsables miraban para otro lado.

Pero el problema no era solo la infraestructura. La Comisión Provincial por la Memoria venía denunciando desde 2023 situaciones de violencia, requisas vejatorias, mala atención médica, alimentación insuficiente y restricciones en actividades educativas. O sea, no solo un edificio en ruinas, sino un sistema que fallaba en lo básico, cuidar a los pibes. Y en ese esquema, el Estado no era solución, era parte del problema.

La jueza Lorena Vuotto no solo ordenó la clausura y el traslado de los internos en 48 horas, también dejó en evidencia la falta de respuesta del Organismo Provincial de Niñez y Adolescencia. Pero la pregunta incómoda cae inevitablemente sobre la política territorial, ¿dónde estaba Alak mientras todo esto pasaba? Porque gobernar no es cortar cintas ni acumular actos, es hacerse cargo cuando el Estado falla en lo más elemental.

En La Plata, el relato progresista suele hablar de derechos, inclusión y sensibilidad social. Pero cuando la realidad aparece, el discurso se queda corto. Lo que debía ser un espacio de contención terminó siendo un depósito de abandono. Y ahí es donde el contraste se vuelve incómodo, porque no hay épica que tape un edificio que se cae a pedazos ni una narrativa que disimule denuncias de violencia sistemática.

 

 

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