Accesibilidad en crisis
Entre el discurso del orden y un subte que deja a los mayores en la escalera en CABA
La combinación entre la Línea D y la H en Pueyrredón volvió a quedar en el centro de la polémica por la falta de ascensores y escaleras mecánicas operativas, mientras se viraliza la imagen de un hombre mayor bajando con andador por una extensa escalera.
11 de Febrero de 2026
La foto no necesita explicación: un hombre mayor, apoyado en su andador, bajando lentamente una larga escalera en la estación Pueyrredón de la Línea D. No hay ascensor. No hay escalera mecánica funcionando para hacer la combinación con la Línea H. Hay escalones. Y resignación.
Línea D Estación Pueyrredón
— Paula (@ravioldelestado) February 11, 2026
Sabían que si querés hacer la combinación con la línea H no hay ni ascensor ni escalera mecánica en funcionamiento? Así se viaja en el subte de @jorgemacri @claramuzzio@pberecia @gcba@basubte@BAInfraest@Emova_arg@DefensoriaCABA pic.twitter.com/7bGPCTJIMh
El principal apuntado es Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño, que desde su llegada instaló el discurso de “ley y orden” como eje central de su gestión. Sin embargo, el subte, uno de los servicios más visibles y utilizados de la Ciudad, muestra falencias que chocan con esa narrativa.
La combinación D–H es estratégica. Miles de personas la utilizan a diario. Que en un punto neurálgico no haya infraestructura accesible operativa no es un detalle técnico: es una decisión de gestión. La accesibilidad no es un lujo, es una obligación en una ciudad que se define como moderna e inclusiva.
A esto se suma el malestar creciente de usuarios que denuncian suciedad, presencia constante de personas en situación de calle en estaciones y episodios de violencia. El contraste es evidente: mientras el discurso oficial enfatiza el control del espacio público, la experiencia cotidiana de muchos pasajeros habla de deterioro y falta de mantenimiento.
El subte es un termómetro político. Y cuando el sistema no garantiza algo tan básico como que un adulto mayor pueda viajar sin enfrentar una escalera interminable, la responsabilidad recae en la conducción del Gobierno porteño. No es un problema abstracto: tiene nombre, presupuesto y autoridades a cargo.
El debate ya no es solo sobre una foto viral. Es sobre prioridades. Porque cuando la infraestructura esencial no funciona, el “orden” declamado pierde fuerza frente a la realidad concreta de quienes, como ese hombre con andador, deben bajar peldaño por peldaño para poder viajar.
