Huella digital
¿Una denuncia puede perseguir a alguien para siempre? El debate que abren Google y la inteligencia artificial
El abogado Jorge Monastersky planteó que buscadores, redes y sistemas de IA pueden mantener durante décadas acusaciones, imputaciones o investigaciones que incluso terminaron en absoluciones o sobreseimientos. Propone discutir mecanismos de actualización, contextualización y desindexación sin borrar información de interés público.
10 de Septiembre de 2026
Una denuncia, una imputación o una investigación que terminó sin condena puede continuar apareciendo durante décadas cuando alguien busca el nombre de una persona en Google o consulta a una inteligencia artificial. Frente a ese escenario, el abogado Jorge Monastersky abrió el debate sobre los límites de la memoria digital y la posibilidad de evitar una estigmatización permanente.
El planteo parte de una comparación con el propio Código Penal argentino. Según explicó, el artículo 51 establece límites para la información contenida en registros oficiales y dispone que no deben comunicarse datos de procesos terminados por sobreseimiento o absolución, mientras que incluso los registros de condenas tienen plazos de caducidad.
Para las condenas condicionales, ese plazo es de diez años desde la sentencia. En otras penas privativas de la libertad se computan diez años desde su extinción, mientras que en condenas de multa o inhabilitación son cinco años desde que finalizan.
La paradoja, según Monastersky, aparece cuando una persona que nunca fue condenada continúa asociada públicamente con una acusación antigua, aun cuando el expediente haya terminado a su favor. Un buscador puede mantener en los primeros resultados la denuncia original mientras el sobreseimiento o la absolución quedan relegados.
El problema se amplía con la inteligencia artificial. Estos sistemas pueden reunir noticias publicadas en diferentes momentos, sintetizarlas y construir respuestas sobre una persona, pero también podrían recuperar la acusación sin otorgarle la misma relevancia al desenlace posterior.
Las redes sociales suman otro factor porque una noticia antigua puede volver a circular sin fecha, contexto o información sobre cómo terminó el expediente. De esta forma, un contenido verdadero y legítimo al momento de su publicación puede recuperar una centralidad que ya no necesariamente conserva años después.
Monastersky sostiene que desindexar no equivale a borrar una noticia. El medio podría mantener intacto su archivo y preservar la memoria histórica, mientras se limita en determinados casos la asociación automática y privilegiada entre el nombre actual de una persona y un episodio remoto.
Entre las alternativas plantea mecanismos graduales como actualizar la información, incorporar de forma visible el resultado judicial, contextualizar el contenido, reducir su prominencia o eventualmente desindexarlo. La eliminación de la publicación original quedaría reservada para situaciones excepcionales, como falsedades comprobadas, contenidos ilícitos o decisiones judiciales.
El planteo tampoco propone ocultar hechos de corrupción, actuaciones vinculadas con funcionarios públicos o acontecimientos de relevancia histórica. La discusión, sostiene, debería considerar el paso del tiempo, la veracidad, el desenlace de la causa, la gravedad del hecho y si todavía existe un interés público actual.
