Innovación en salud
Científicos argentinos crearon una IA que detecta daños en la retina por diabetes antes de que aparezcan síntomas
Retinar fue desarrollada por investigadores del CONICET y la UNCPBA para analizar imágenes del fondo de ojo, priorizar casos y asistir a especialistas. Ya funciona en hospitales bonaerenses y mostró una sensibilidad del 100 por ciento para identificar pacientes de riesgo.
31 de Agosto de 2026
Investigadores del CONICET y la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires desarrollaron Retinar, una plataforma de inteligencia artificial destinada a detectar tempranamente daños en la retina provocados por la diabetes. El sistema analiza fotografías del fondo de ojo y organiza los estudios según su nivel de urgencia, sin reemplazar la evaluación final del oftalmólogo.
La herramienta nació en el Instituto de Investigación en Plasmas Densos y sus Aplicaciones, bajo la dirección de José Ignacio Orlando, y fue entrenada con decenas de miles de imágenes previamente evaluadas por especialistas. El objetivo es identificar signos de retinopatía diabética incluso antes de que el paciente presente síntomas visibles.
La enfermedad puede avanzar durante años sin dar señales y, cuando aparecen alteraciones en la visión, parte del daño puede ser irreversible. Retinar busca facilitar los controles en lugares donde existen dificultades para acceder rápidamente a un oftalmólogo.
El sistema también controla la calidad de las imágenes y puede advertir si una fotografía está desenfocada o necesita repetirse. Posteriormente, utiliza inteligencia artificial para priorizar aquellos casos con mayor probabilidad de requerir una evaluación médica urgente.
La plataforma ya se utiliza en hospitales de Tandil, Florencio Varela y Necochea. En Tandil fueron evaluados 269 pacientes y el 25,7 por ciento presentó signos compatibles con una retinopatía que requería atención prioritaria, mientras que también se analizaron 77 pacientes en El Cruce y 46 en Necochea.
Según los resultados iniciales informados por el CONICET, el sistema alcanzó una sensibilidad del 100 por ciento para identificar casos de riesgo. La decisión clínica, sin embargo, continúa en manos de los profesionales y la IA funciona como una herramienta de clasificación y apoyo.
